El grito silenciado del Retablo Mayor de Toledo
Hay escenas del arte sacro en Toledo que no se miran sin que algo en nosotros se quiebre. No por exceso de dramatismo, sino porque nos obligan a detenernos donde preferiríamos pasar de largo.
En este día de los Santos Inocentes, y cuando la Catedral de Toledo se encamina hacia su octavo centenario en 2026, el retablo mayor nos enfrenta a una imagen que no busca consuelo inmediato, sino la verdad técnica y emocional del gótico final.
Matanza de los Santos Inocentes, detalle del retablo mayor de la Catedral de Toledo (España). Autor: Divoto, 2011. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0. La violencia detenida en el instante en que ya no puede deshacerse.
Entre ellas, la Matanza de los Santos Inocentes ocupa un lugar especialmente sobrecogedor. No es un episodio marginal: es una herida abierta dentro del relato de la infancia de Cristo que nos invita a aprender a mirar el misterio del dolor en el arte sacro.
Matanza de los Santos Inocentes, detalle del retablo mayor de la Catedral de Toledo (España). Autor: Divoto, 2011. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0.
Análisis de la escena: una talla que no permite distancia
Nos detenemos ahora en una de las tallas más duras de todo el conjunto. Aquí no basta con describir; es necesario contemplar con reverencia lo que el artista anónimo nos muestra en esta joya de la Catedral Primada. El Evangelio según san Mateo explica el origen de este episodio con una sobriedad estremecedora:
“Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta de que los Magos lo habían engañado […] ordenó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén” (San Mateo 2:16)
El retablo recoge este momento con una crudeza visual que busca sacudir al fiel. En la parte posterior, los soldados ejecutan la orden con frialdad, pero es en el primer plano donde la violencia se vuelve íntima y desgarradora.
Vemos a un hombre clavando un puñal en el ojo de una mujer sentada en el suelo. No es una figura anónima: es la representación de Raquel, que abraza a su hijo en un intento desesperado por protegerlo. El agresor forcejea para arrancárselo, creando una diagonal de tensión que domina toda la composición.
Matanza de los Santos Inocentes, detalle del retablo mayor de la Catedral de Toledo (España). Autor: Divoto, 2011. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0.
El simbolismo de Raquel en el Retablo de Toledo
La identificación de esta mujer como Raquel nos remite a la profecía: «En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus hijos». En esta obra cumbre del gótico final, el artista utiliza el color para intensificar el drama: los tonos rosados de la madre frente a las armaduras frías de los soldados.
Matanza de los Santos Inocentes, detalle del retablo mayor de la Catedral de Toledo (España). Autor: Divoto, 2011. Licencia Creative Commons BY-SA 3.0.
Pero hay un detalle que hiere la mirada especialmente: la desnudez de los bebés. Completamente expuestos e indefensos, estos niños son los primeros mártires. Su sangre inocente, tallada en la madera de la Catedral de Toledo, anuncia ya la sangre redentora que veremos en las escenas superiores del Calvario.
Esta escena nos recuerda que la belleza no siempre es complaciente. El retablo no suaviza el mensaje: coloca la realidad ante nuestros ojos para que, al mirar el Retablo Mayor de Toledo, no olvidemos que la luz de la Navidad nace en un mundo que también conoce la sombra.
Esta escena fue analizada con mayor detenimiento en el podcast Ojos para ver, emitido en Radio María, donde pudimos recorrer sin prisas cada gesto, cada elección formal y cada resonancia bíblica de esta talla estremecedora. Si deseas profundizar en su lectura iconográfica y espiritual, puedes escuchar el programa completo más abajo y acompañar la mirada con la palabra.



