El Nacimiento en Silencio de Luisa Roldán: Destino y Aceptación en el Barroco Tardío
Un Nacimiento distinto en la obra de Luisa Roldán, Escultora de Cámara.
Una escena tardía que transforma el Nacimiento en una imagen de silencio, aceptación y destino, realizada en los últimos años de Luisa Roldán (La Roldana) al servicio de la Corte.
No todos los Nacimientos barrocos buscan conmover desde la ternura. Algunos, como este de la maestra escultora, detienen la mirada y la emoción para proponer algo más silencioso y profundo: la meditación sobre la misión de Cristo.
Un Nacimiento distinto en la obra de Luisa Roldán
Una escena tardía de la Escultora de Cámara que transforma el Nacimiento en una imagen de silencio, aceptación y destino, realizada en los últimos años de Luisa Roldán al servicio de la Corte.
No todos los Nacimientos buscan conmover desde la ternura. Algunos, como este de Luisa Roldán, detienen la mirada y la emoción para proponer algo más silencioso y profundo.
Un Nacimiento fuera de lo habitual
Este grupo escultórico realizado en 1701 no responde a la iconografía más extendida del Nacimiento. No hay pesebre, ni pastores adorando, ni una escena coral abierta al espectador. La composición es sobria y contenida, centrada en unos pocos gestos cuidadosamente elegidos.
La obra pertenece a los últimos años de producción de Luisa Roldán, ya reconocida como Escultora de Cámara de la Corte. Es una pieza firmada, lo que refuerza su carácter de obra consciente y plenamente asumida por la autora.
La Virgen en el centro: silencio y aceptación
La Virgen aparece arrodillada en el centro de la composición, con las manos cruzadas sobre el pecho. Inclina suavemente la cabeza para mirar al Niño. Su actitud no es de júbilo ni de exaltación, sino de aceptación serena de la misión que se le ha confiado.
El rostro, de óvalo fino y facciones delicadas, responde a un tipo femenino característico de la escultora. El velo blanco, la toca clara y el cabello castaño enmarcan un rostro blando y recogido. El vestido y el manto caen con sencillez, sin efectos teatrales, reforzando una imagen de contención interior.
San Miguel: el Niño entregado
A uno de los lados de la composición, San Miguel Arcángel aparece arrodillado, sosteniendo al Niño desnudo sobre una pequeña sábana. Viste túnica, gregüescos y capa, conforme a su iconografía tradicional.
San Miguel actúa aquí como defensor de la Virgen, pero también como figura que introduce un significado simbólico poco habitual: es él quien entrega al Niño, desplazando el gesto habitual de la maternidad directa.
San Gabriel: el anuncio que ya se ha cumplido
En el extremo opuesto, San Gabriel se arrodilla con el cetro en la mano izquierda. Sus brazos adoptan la misma posición que los de la Virgen, creando una correspondencia visual entre ambos.
El ángel del anuncio no pronuncia palabras. Contempla. A sus pies, los lirios refuerzan la asociación con la pureza y el mensaje ya anunciado.
Una iconografía cargada de sentido teológico
En la mayoría de las representaciones del Nacimiento, el Niño aparece en brazos de su madre o recostado en el pesebre, rodeado de pastores, ángeles y animales. En esta obra, sin embargo, la presencia de dos arcángeles —San Miguel y San Gabriel— transforma por completo la lectura de la escena.
Tal como señalan Díaz y Romero Torres en el catálogo Roldana, publicado con motivo de la exposición celebrada en el Real Alcázar de Sevilla en 2007, la asociación de estos dos arcángeles —vinculados respectivamente al Anuncio y al Juicio Final— intensifica el carácter simbólico del conjunto. El Nacimiento deja de ser únicamente una escena de origen para convertirse en una imagen cargada de sentido teológico (Díaz y Romero Torres, 2007).
La elección de San Miguel como figura que sostiene al Niño refuerza una interpretación que va más allá de la ternura inicial: no se representa el comienzo de una vida destinada a la felicidad, sino una existencia orientada desde su inicio al servicio y, finalmente, al sacrificio. Esta lectura, propuesta en los estudios recientes sobre la obra de Luisa Roldán, sitúa el grupo escultórico en una reflexión más amplia sobre el destino de Cristo, ya presente en el momento de su nacimiento.
Luisa Roldán, una maestra aún por redescubrir
Pese a la calidad técnica y conceptual de obras como esta, Luisa Roldán sigue siendo una figura poco conocida para el gran público. Su producción tardía, especialmente la realizada para la Corte, muestra una madurez artística y una profundidad iconográfica que merecen una mirada detenida.
Este Nacimiento es una de esas obras que no buscan impresionar, sino permanecer.
Bibliografía
Díaz, A. T., y Romero Torres, J. L. (coords.) (2007). Roldana: catálogo de la exposición. Real Alcázar de Sevilla, 25 de julio–14 de octubre de 2007 [en línea]. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía. ISBN 978-84-8266-717-1. Disponible en Dialnet: https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=399952. [Consulta: 14 diciembre 2025].
Escrito por Ana Carlota Valle
Las Claves del Arte